6.6.06

Danza, teatro y más teatro

No sé ustedes, pero para mí el arte de mover el cuerpo al ritmo de la música es mística candente de la cabeza a los pies. Hace dos semanas estoy en clases de danza árabe en una academia y la vida me ha cambiado totalmente. Mi cerebro respira profundo, mis músculos se han relajado y ando con la femineidad a flor de piel. El éxtasis del baile te lleva a imaginarte en otras situaciones, otras vidas plenas de sándalo, mirra, calores de cuerpos no conocidos y pequeños ambientes cubiertos de velos y erotismo sublime.
La danza árabe ha desatado en mí la pasión por la danza y el despertar del cuerpo. Por moverse con sensualidad, suavidad y con mensajes pequeños pero directos, especialmente con la fuerza de los ojos y los sentidos, que día tras día permanecen cerrados, pero que al ritmo de la música y los tambores se transforman en ritmos vivos que no tienen otra intención que la de liberar. Las caderas no mienten. Lo he descubierto en estos días y pretendo seguir haciéndolo. El arte corre por mis venas y no voy a renegar de ello. La liberación lleva al descubrimiento sincero de uno mismo y a la integración con otros.
Es una academia que está en el centro. Tiene buenas vibras en todos sus rincones. Hay luz, color y olores a incienso en todas partes. Cuando la música comienza la vibración comienza por los pies esparciéndose en todos los rincones de tu cuerpo. En todos los rincones de tu estructura corporal.
Y eso mismo pasa con el teatro, aunque sus percepciones son más sensibles. El teatro implica movimiento y con ello adaptación a un personaje que vive una historia determinada en un lugar equis. También es transformación, energía y proyección en otras formas de uno mismo. Como transformarse en miles de otros. Y todo por la diosa Lakshmi y la sabiduría de los espíritus que caminan conmigo.
Pedro Celedón lo dijo una vez: "el arte es el reflejo de lo que no existe". Gran cita.

5.6.06

Algo mejor...algo cruel...sexto sentido

Me gustaría estar afuera, en la entrada, específicamente en el techo de mi auto, encima, viendo la lluvia caer y sintiendo esas pequeñas porciones de humedad de pies a cabeza que te hacen cerrar los ojos para que los párpados no se inunden. Y que el cuerpo se fulmine de frío, pero la sensación es tan agradable que continuaría quieta allí. Con el acompañamiento de las nubes negras de fondo. Y el pausado caer de lo líquido, que no se resiste a la fuerza de gravedad. Tampoco la evita. Simplemente se entrega a ella y deja que su destino llegue. Yo no dejo que mi destino se quede paralizado. Hay tantas cosas que me gustaría tener y no tengo. Aunque sé que con lo que tengo igual soy feliz. Pero no ciento por ciento.
Insisto, a veces es mejor caminar bajo la lluvia para despejar la cabeza. Y sentirte como una pequeña hormiga, pero no por autoestima, sino porque serías tan ínfima, tan perfectamente invisible a veces, que podrías observar todo sin que nadie se diera cuenta que estás al medio. Y sabrías lo que sucede sin andar averiguando ni imaginando cosas. Me encantaría vivir en otro barrio y que esa persona me tomara de la mano y no me soltara. Que se tirara conmigo en bungee. Que recorriéramos Chile de norte a sur. O por último vivir sola en una playa del Norte, una playa solitaria y un perro enorme que me acompañe donde quiera que fuese. Quizás lo que necesito es decir ciertas cosas. Y lo haré. El problema está en que en decir las cosas no siempre se toman decisiones. Tengo claro que para muchas situaciones no tengo la última palabra. Por eso me gustaría ser una hormiga. Aunque sería veloz, porque si un dedo se acerca arrancaría tan rápido como se pudiese...aunque no demasiado de prisa, más bien recorriendo rincones que nadie conoce.
Mi sexto sentido me dice que mi cerebro es creador e intuitivo. Transformador de la nada. Creador de ideas puras. Revolucionador de la vida. Mi propia vida. Y eso hay que aprovecharlo a todo ritmo. Lo único que me falta es sentir. Nada más que eso. Lo siento, sigo siendo pura piel más que nada. ¿Es un pecado ser tan sensible que capto todo lo que los otros no ven?

2.6.06

Freud...¿dónde estás?

Si usted tuviera una dirección y un teléfono donde poder ubicarlo. O un sillón en la Plaza de Armas, o un pequeño rincón en algún lugar de la metafísica terrenal...estaría allá de todas maneras para que me explicase unas cuantas cosillas. Sr. Freud...¿qué tiene que decirme mi inconsciente?, ¿hay algo de mí que no sé?...Le pido evolución Sr. Freud...nada más que eso. No quiero convertirme en una asesina a sueldo que anda con un patético cadáver en el maletero del auto.

1.6.06

Tequilazo, limones, sal y....

Cuando tomo tequila dentro de mi cuerpo se expanden las sensaciones más exquisitas de la cabeza a los pies. Lo salado junto a lo ácido me provoca espasmos placenteros por dentro y por fuera. Por eso, mi amor al tequila es incondicional, lo que se aplica a todo aquello por lo que siento una admiración, cariño y etcéteras. Y eso de haberte tenido ahí, en la libertad que hay cuando sabes que no hay nadie más que los dos, es impagable. El problema es que hace tiempo no nos veíamos. Y nos hace falta tiempo. Nos hizo falta y cada vez es más difícil que estés conmigo. Y por mi parte también, tú sabes porqué. No hay falta de cariño en eso. Soy tu incondicional y lo seré siempre. O mientras se pueda. Lo siento, no puedo romper el vínculo. No sé tú.
Y cuando te despediste no te diste vuelta a mirarme. Me sentí rara, como si quisiera volver atrás. Eso sí que es imposible. Al menos le doy gracias a Dios y a algún discreto ángel, que se me entregue la posibilidad de volver a vernos. Sé que hay alguien, un pequeño espíritu benévolo, que permite que sigamos así. A pesar de las circunstancias.
Pero no todo puede ser perfecto. Pese a que estabas bien distinto a la última vez. A pesar de los encuentros virtuales. Y de toda esa confianza que tenemos para hablar de cosas oscuras. Y mezquinas. Y secretas. Debo reconocer que tanta confianza me gusta, aunque sé que de eso no podría hablar con otra persona. Al menos no con un atracamante de buenas a primeras.
Espero que pase menos tiempo para vernos la próxima vez. Espero, que nuestros caminos se sigan encontrando para devorar algo tan exquisito como tu cuerpo, esa espalda que me trastorna. Y darte esos besos sorpresivos. Hay tantas cosas que me gustaría hacer contigo, que a veces pienso cómo hacer posible extender las horas mágicamente. Creo que esa sería la solución a los impasses. El tiempo corre, depende de tí y de mí estirarlos como un elástico infinito.