Lo único que quiero decir, es que mi cerebro es incapaz de comprender algo en el día de hoy, porque mis hormonas están en remojo y la vida se me hace más lenta y como que todo circula más lento, casi queriendo detenerse de a poco, como para mantener la mirada en alto y sólo querer quedarse así, sin nada que importe, caminando a la deriva, siguiendo el camino que se me muestre, tomando la mano de quien me la tienda. Con ganas de ver a alguien mordiendo una manzana roja. Con ganas de mostrar una manzana roja, con ganas de asustarme en la oscuridad y quedarme dormida sin pesadillas. Con ganas de que mis sueños se hagan realidad, que todos mis deseos se cumplan, que mi hada madrina me visite en la noche, que los cerdos se vuelvan pompas de jabón, que las fotografías sean siempre en blanco y negro, que los veranos de los inviernos sean cada vez más intensos hasta absorber los hielos por completo, que los ojos se derritan con la lluvia, que las velas ardan y provoquen un incendio en mí. Que todo fluya, que toda la energìa siga donde mismo, que la vida circule más allá de un elipse infinito.
Mañana tendré mi boca tapada con cinta adhesiva transparente.
Estaré vestida con una enagua negra y medias negras.
Sin zapatos, en una cama con un cuchillo y una grabadora.
Tratando de gritar, pero apenas gimiendo.
Con miedo, mucho miedo.
Dan ganas de hacer tira el colchón de tanto enterrar ese cuchillo de doble filo.
No hay que olvidar la manzana roja.
29.6.07
26.6.07
Mis vidas anteriores
En todo momento en que nos cruzamos con determinadas personas en ciertas circunstancias de la vida es porque en otras vidas, en otros momentos, también los conocimos y depende de la intuición que tengamos el descubrir el nivel de importancia que tienen. Hoy en la mañana desperté envuelta en sudor. Y estaba envuelta en fuego. Tenía el pelo rubio, ondulado en bucles artificiales, de esos de metal que se usaban en el 900. Y tenía los ojos azules. El lugar exacto no me lo recuerdo, pero era una ciudad saqueada envuelta en llamas. Había una iglesia, mejor dicho un campanario. Y arrancaba. No recuerdo que me había pasado, pero me arrastraba por el suelo con angustia, casi con ahogo y desesperación, intentando arrancar de alguien que sólo era una enorme sombra negra sobre mi espalda y sobre el sol radiante.
Era verano o estábamos en un lugar con mucho calor o simplemente el fuego daba la sensación de haber una temperatura alta. No veía más gente. Nunca supe definir el lugar exacto en el que estaba. Recuerdo mi angustia, mi deseo de escapar, de salir de ahí, de arrancar. Parece que la persona que era la sombra finalmente me atrapaba, pero no recuerdo que eso haya sucedido porque desperté. Me quedé con la duda, pero creo que me volvieron a cazar. Sabía que en ese lugar no quería estar. Recuerdo ver mi cara en primer plano, con los ojos asustados y mi mano izquierda pidiendo ayuda extendida hacia mí.
Como si mi presencia en el año 2007 hubiese arrancado
de improviso hacia esa época y
observara todo en primer plano,
pero al mismo tiempo sin poder hacer nada.
Un simple espectador impotente.
Aunque ahora, analizando, quizás la persona que arrancaba no era yo y tal vez la amenaza sí era mi vida anterior. No creo haber sido tan pérfida, pero si sé que arrastro muchos karmas de otras partes que aún no entiendo. Está claro que somos pura energía, pero así como hay polos negativos, hay polos positivos. Todo se devuelve el doble y por eso que es bueno dar y recibir buen karma. Un simple abrazo o un mensaje positivo basta.
Me encantaría saber qué otras personas fui. Mis sueños ayudan, pero el trabajo completo es complicado.
Canción del momento: Love fool - The Cardigans
Era verano o estábamos en un lugar con mucho calor o simplemente el fuego daba la sensación de haber una temperatura alta. No veía más gente. Nunca supe definir el lugar exacto en el que estaba. Recuerdo mi angustia, mi deseo de escapar, de salir de ahí, de arrancar. Parece que la persona que era la sombra finalmente me atrapaba, pero no recuerdo que eso haya sucedido porque desperté. Me quedé con la duda, pero creo que me volvieron a cazar. Sabía que en ese lugar no quería estar. Recuerdo ver mi cara en primer plano, con los ojos asustados y mi mano izquierda pidiendo ayuda extendida hacia mí.
Como si mi presencia en el año 2007 hubiese arrancado
de improviso hacia esa época y
observara todo en primer plano,
pero al mismo tiempo sin poder hacer nada.
Un simple espectador impotente.
Aunque ahora, analizando, quizás la persona que arrancaba no era yo y tal vez la amenaza sí era mi vida anterior. No creo haber sido tan pérfida, pero si sé que arrastro muchos karmas de otras partes que aún no entiendo. Está claro que somos pura energía, pero así como hay polos negativos, hay polos positivos. Todo se devuelve el doble y por eso que es bueno dar y recibir buen karma. Un simple abrazo o un mensaje positivo basta.
Me encantaría saber qué otras personas fui. Mis sueños ayudan, pero el trabajo completo es complicado.
Canción del momento: Love fool - The Cardigans
Afrodita en el fuego
Pimentones pelados y sin semilla.
Pimentones rojos, amarillos y verdes.
Rojos como el corazón.
Amarillos como el pensamiento.
Verdes como la esperanza.
Cortados en pedacitos diminutos con la paciencia que te da la mano.
La mano sobre el cuchillo.
Con la paciencia del masaje sobre la piel.
Así, siguiendo el ritmo de la muñeca con pequeños semigiros.
Suavizando todo, dejando que su jugo fluya.
Y una vez que está todo cortado,
tomar suavemente el sartén por el mango,
colocar aceite de oliva y observar como poquito a poco hierve.
Todo se vuelve líquidamente espeso.
Como el deseo.
Poner una pizca de comino, sal, pimienta y ají a gusto.
Cuando todo está transformado en borbotones, se echan los pimentones
y hay que dejar que ellos se estrujen por el calor,
para transformarse en una pasta de tres colores.
Como el cuerpo, cuando se funde con el calor de otro cuerpo.
Exquisito.
Lo mejor es comer esto con pan baguette
cortado transversalmente y previamente calentado
en el horno tras haberlo untado con un ajo por ambos lados.
Cocinar es como el placer de amar.
Como la locura de escribir.
O la demencia de poner los pies en un lugar sagrado como el escenario.
O desear a alguien en secreto y con furia.
Y quedarse callada frente a sus palabras.
La mudez se apodera de mí cada vez que te tengo enfrente.
Y se nota. Y no me importa.
Sólo quiero saber cómo ser especial.
Aunque no entiendas mi forma de actuar.
Yo tampoco entiendo la tuya, pero tu mano es tan firme, que no me da miedo afirmarme en tí.
Pimentones rojos, amarillos y verdes.
Rojos como el corazón.
Amarillos como el pensamiento.
Verdes como la esperanza.
Cortados en pedacitos diminutos con la paciencia que te da la mano.
La mano sobre el cuchillo.
Con la paciencia del masaje sobre la piel.
Así, siguiendo el ritmo de la muñeca con pequeños semigiros.
Suavizando todo, dejando que su jugo fluya.
Y una vez que está todo cortado,
tomar suavemente el sartén por el mango,
colocar aceite de oliva y observar como poquito a poco hierve.
Todo se vuelve líquidamente espeso.
Como el deseo.
Poner una pizca de comino, sal, pimienta y ají a gusto.
Cuando todo está transformado en borbotones, se echan los pimentones
y hay que dejar que ellos se estrujen por el calor,
para transformarse en una pasta de tres colores.
Como el cuerpo, cuando se funde con el calor de otro cuerpo.
Exquisito.
Lo mejor es comer esto con pan baguette
cortado transversalmente y previamente calentado
en el horno tras haberlo untado con un ajo por ambos lados.
Cocinar es como el placer de amar.
Como la locura de escribir.
O la demencia de poner los pies en un lugar sagrado como el escenario.
O desear a alguien en secreto y con furia.
Y quedarse callada frente a sus palabras.
La mudez se apodera de mí cada vez que te tengo enfrente.
Y se nota. Y no me importa.
Sólo quiero saber cómo ser especial.
Aunque no entiendas mi forma de actuar.
Yo tampoco entiendo la tuya, pero tu mano es tan firme, que no me da miedo afirmarme en tí.
22.6.07
Trance
Pensando. Craneando. Tengo un colchón, un concepto, movimientos y cierto sonido ambiente grabado (música). Ya sé cómo comenzar. No es obvio. Hay que hacer algo que no se haya visto antes. Y que al profesor le impacte. Impactar. Es difícil eso. Sobre todo a una persona como él que puede ser muy serio en algún momento. O que siempre se toma el tema de la actuación con seriedad (como corresponde). Y bueno, la emoción, el fluir de la emoción que muchas veces tiene trancas que no dependen de uno sino de la situación y del momento en que se vive. El personaje, claro. Y la historia del personaje y contar al resto algo que valga la pena. Sin decir todo y con mensajes en clave. Me gustan esos desafíos.
Es importante entrar en trance. Esa sensación es indescriptible. Otro momento, otro lugar, otra desviación. Y sin música techno trance, simplemente con el poder de la mente. Me gusta ser otras personas, vivir otras situaciones. A veces, en ellos se encuentra el lado oscuro de mí. Y luces apagadas, silencio. Pasos de personas desconocidas y golpe de fierros con una mano.
Lo simple dice mucho más que una parefernálica idea que está más llena de objetos que de contenido.
Es importante entrar en trance. Esa sensación es indescriptible. Otro momento, otro lugar, otra desviación. Y sin música techno trance, simplemente con el poder de la mente. Me gusta ser otras personas, vivir otras situaciones. A veces, en ellos se encuentra el lado oscuro de mí. Y luces apagadas, silencio. Pasos de personas desconocidas y golpe de fierros con una mano.
Lo simple dice mucho más que una parefernálica idea que está más llena de objetos que de contenido.
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