28.4.06

Las horas

Cuando se acerca el momento de ver el mar, de sentir las olas como expenden esos pequeños chorros de agua salada y estos se impregnan en tu piel, te limpian y te sacuden de las mañas vibras, la sensación de libertad se hace más potente en la mente y en el cuerpo. Sentir el mar es casi tan mágico para mí como dejarse atrapar por un hechizo de cuentos infantiles. La vida junto al mar debe tener el mismo ritmo de las olas, el mismo ritmo candente del agua que se envuelve a sí misma y luego decae en las arenas. Y se hunde en las superficies, traspasando cada pequeño grano de arena con una liviandad que la hace propia de este vital elemento. El agua es vida, tanta vida y tan sagrada como el poder de la sangre.
A veces he soñado con una gota de sangre que surge en mi hombro y pequeña baja hasta mi muñeca para luego sentir como gotea desde la punta de mi dedo hasta el suelo. Si pudiera graficar en mi mente el momento en que la gota se desprende de mi piel, se suspende en el aire y luego avanza pausadamente hacia la tierra por el imán de la gravedad, daría miles de esos segundos para sentir la humedad que se desliga de mis células al salir del agua y enfrentar el fresco del aire. Cada organismo vivo tiene la capacidad de sentir, de vivir, de soñar en una que otra esfera. Y así como la sangre y el agua dan vida, el oxígeno es vital para abrir el cerebro y no dejar de soñar, de crear, de pensar con más energía.
Los ojos se me han puesto brillantes. Anoche preparé mi equipaje con energía pese al cansancio, necesitaba una excusa para escapar y en este fin de semana largo es lo mejor. La energía del mar me vivifica, me limpia, me purifica el alma y el cuerpo. La brisa marina es un laberinto agradable de frescura, que al comenzar con el atardecer, un sueño púrpura invade los ojos y sus límites. La vida es sentir. La vida es crear. La vida es todo lo que nace de tí y viene hacia tí.
Por eso necesito libertad. Para sentir el mar. Para proyectarme como persona, para crecer dentro de mí. Vida y energía. Simplemente eso. Un escape vivificante que te lleve al infinito de tu propio ser.

27.4.06

Subo, giro, caigo, salto, subo, vuelvo a caer

Subo por una escalera, giro en medio de los peldaños, salto en el aire durante la milésima de segundo en que me equilibro, subo un par de peldaños más y vuelve a aparecer el pequeño, detestable, deleznable e imborrable peldaño que no existe, que me hace caer, dar vueltas y tumbos, caer sin ritmo, sintiendo como mis brazos se extienden en el aire con las manos abiertas, cual paracaídas invisible. Soy humana, lo sé; pero en algún momento intento creerme el cuento de poder ser un ángel.
Hoy me caí. No estaba soñando. Estaba muy cerca de él, pero jamás lo ví. Ni siquiera lo sentí.Nada. Ni pequeñas vibraciones en mi estómago. No existía. O mejor dicho hoy no existí para él. Ni siquiera pude comunicarme con él. Maldita media hora perdida en el silencio de mi auto inamovible de su rincón callejero. Me habría conformado con verlo cruzar la calle, aunque fuera de lejos. Perdí la cuenta de las semanas que no nos vemos.
Y eso que vivimos en el mismo país, en la misma ciudad, aunque no con la misma gente. Con personas muy distintas. Demasiado distintas, tanto, que nuestras vidas no son paralelas, sino estúpidamente perpendiculares a una curvatura invisible. Sólo se cruzan su alma y la mía. Sólo se cruzan nuestros cariños. Nuestras pieles, nuestras miradas. Pero hoy nada.
Encima en la mañana había ido al doctor y me trajo malas noticias. No quiero hablar de eso. Sólo malas noticias y necesitaba estar con él para contarle y de paso que estuviéramos juntos. A veces el orgasmo suele ser un pequeño, buen y rápido remedio para el estrés. Creo que tendrá que ser otro día, aunque ruego que sea antes de junio. Ya faltará menos para su cumpleaños. ¿Habrá una competencia de celebraciones? Lo dudo. Mis sorpresas no creo que se puedan comparar con otras. Ni con las de nadie.
¿Mucho egocentrismo? Demasiado. Pero es la única forma de demostrarle al resto que te quieres. Y mucho. Y que el resto a veces puede irse a la mismísima mierda sin importar que quieras subir la escalera más rápido, más lent0 o mejor no subirla, sino simplemente quedarte colgando del tramposo agujero, pero esta vez agarrada firmemente con las dos manos. Y quedarte mirando las nubes. Adivinando las formas que tienen. Querer agarrarlas y que en un instante se transformen en bolas de algodón. Y las comerás en un carrusel. Y te acordarás porqué la vida durante la infancia es tan simple, tan inocente, tan falta de tonterías existencialistas que sólo los sicólogos -con suerte- pueden explicar. A no ser que hayas subido todos los escalones y te encuentres en el cielo. Entonces, es porque estás muerto.

24.4.06

Ego de mujer de fuego, que deviene en agua profunda

Yo no soy una mujer de papel. Tampoco una muñeca de esas que les puedes cortar el pelo. Menos de aquellas que hablan la misma tontería una tras otra irrepetiblemente hasta que las baterías se agotan. No soy una máquina de moler carne. Tampoco una máquina de ejercicios. Soy una mujer de alma, porque respiro espíritus; de cuerpo, porque mi carne me concierne a mí y cada una de mis células; de corazón porque lato con fuerza propia y de materia porque ocupo un lugar en el mundo.
Mis espíritus me cuidan y me vigilan. Mi carne me traiciona y seduce a otros. Mis células me dan vida. Mi corazón me da energía y el lugar en el mundo es sólo de cincuenta centímetros cuadrados estrictamente reservados para los pasos que doy donde sea que vaya. También me sigue mi sombra. Y ella, es la testigo de cómo hago todo. Incluso hasta lo que pienso. Mi sombra está cosida a mí. A veces creo que es mi ángel de la guarda. Ella sabe todos mis secretos y los secretos de las otras sombras también.
Hoy estuve trabajando mucho en la Simone de Beauvior. Grande ella. Grande Sartre, aunque sus letras sean pesadas, lentas, difíciles de digerir. Como comer porotos sin agua y con mucho zapallo. Las palabras se quedan en la mente como enormes pedazos de comida mascada que cuesta digerir. Pero si no fuera por la Beauvior el feminismo no habría tenido esa cuota filosófica del ser mujer, de adquirir conciencia de género, perspectiva de útero, imagen latente de miles de féminas que más que marchar por las calles con los sostenes al viento, hicieron invisibles ciertas cadenas de metal que aún existen en nuestros días.

22.4.06

Esas cosas odiosas

No me gusta no...no lo quiero no...no me gusta no, no lo quiero no...NO!
Me carga dormir en pelotas...excepto en algunas circunstancias
Me carga ir a misa
Me carga tomar desayuno en la mañana
Me carga fumar sin haber comido nada
Me carga dormir siesta y que me despierten
Me carga ir al baño y que la cadena esté mala
Me carga comer y engordar
Me carga tomar y amanecer con la caña
Me carga lavar los platos cuando están dentro del lavadero
Me carga dormir al lado derecho de la cama
Me carga ir a hacer trámites y que nadie te pesque
Me carga ir a bailar y estar rodeada de jotes
Me carga que me interrumpan cuando estoy hablando
Me carga que me hagan callar
Me carga que me tilden de algo que no soy
Me carga que existan perros vagabundos y que nadie se preocupe de ellos
Me cargan los pedófilos
Me carga el olor a Mapocho
Me carga la gente con dos visiones ante la vida
Me carga la injusticia con las almas débiles
Me carga el cementerio
Me carga el olor a hospital
Me carga el olor a muerte
Me carga ser vidente
Me carga ser tan sensible a veces
Me carga escribir y que nadie me lea
Me carga ser carga de otros
Me carga el olor a perfume de nana
Me carga el chaleco que pica
Me carga el cuiquerío
Me carga la gente con falsas intenciones
Me carga el Opus Dei
Me carga Pinochet
Me carga estar peluda
Me carga no tener ganas de depilarme
Me carga el invierno
Me carga el frío
Me carga despertar
Me carga no poder dormir
Me cargan las pesadillas
Me carga Donoso
Me carga Hitler
Me cargan los judíos
Me carga el Nintendo
Me carga la sicología barata
Me cargan los zapatos de goma
Me cargan los falsos adornos
Me carga la ropa interior de abuela
Me carga el meado olor a abuela
Me cargan los gatos
Me cargan los piojos
Me cargan las pulgas
Me carga Bush
Me carga la impotencia
Me carga la disfunción eréctil
Me carga la falta de humanidad
Me cargan los zapatos perdidos
Me cargan los caminos sin huella
Me carga el destino sin fin
Me carga no poder ser inmortal
Me cargan las alas pegadas con cera
Me carga no poder ser un ángel
Me carga ser visible
Me carga no poder escapar
Me cargan las cruces invisibles
Me cargan los orgasmos finjidos
Me carga el olor a poto
Me cargan los fantasmas
Me carga la muerte
Me carga el velatorio
Me carga el alma perdida
Me carga no poder vivir la libertad
Me carga no poder volar
Me carga no poder teletransportarme
Me carga el cochayuyo
Me carga el pimentón cocido
Me carga el tomate con cáscara
Me carga la mayonesa con la mostaza
Me cargan las flores de plástico
Me carga lo artificial
Me carga decir lo que me carga...