7.10.09

Un cubo de vidrio

La diferencia estaba entre definir el vidrio y el espejo. El espejo te refleja, pero no permite ver el interior. El vidrio permite ver y ser visto. Por algo es transparente. El alma de Se Chuan era un espejo, todos se podían contemplar en ella, pero ninguno podía ver lo que había detrás. En cambio, el alma de Jeng Li era un vidrio al ser un alma desnuda y completamente expuesta.
El alma es un cubo, dijo de pronto Se Chuan interrumpiendo el estado meditativo en el que se encontraban él y su maestro.

5.10.09

El espejo roto

Todos duermen...y mientras lo hacen, me doy vueltas en la cama sin parar. Bajo a tomar un vaso de leche a la cocina, pero no sucede nada. Me sigue dando sueño. Ahora un café. No, mejor no, mejor un cigarro. Luego, entro al baño y me lavo la cara con el agua bien fría. Espero que el agua corra un poco más y me la vuelvo a mojar. Está más fría. Los ojos me pesan, no obstante sé que al llegar a la cama me volveré a despertar. Un insomnio. Al llegar a mi cama, veo que el colchón no está. En su lugar, hay un espejo afirmado en cuatro patas de león. Patas de león de verdad, que caminan. Yo me subo arriba del espejo y lo agito con fuerza, tanta fuerza hasta romperlo. Pienso: "ahora no tengo cama ni espejo en el que mirarme". Mi pie, de pronto se siente atraído por una fuerza magnética incontenible. No sufro, pero me llevan al otro lado, donde sí está mi cama, donde sí está el colchón, donde la cama está sin patas de león que rugen y se mueven. Es mejor así. El otro lado del espejo. Y al lado, un nido de conejos, cuya madre es un ratón gigante que tiene los dientes enormes y me hace cosquillas en los pies, para que pueda quedarme dormida.

3.10.09

Yo

Digo ahora, bendita sea mi sordera, benditos sean mis audífonos, que me ciegan al ruido y me hacen escuchar el enmarañado tejido de mi cerebro. Túneles inexplorados, que descubro con voces certeras y me hacen arder entera por el poder de lo que hago, de lo que siento, de lo que percibo, de lo que desentraño dentro de mi enorme madeja dentro de mí.

1.10.09

Ahora

Chicle dentro de mi cabeza. A estas horas de la noche ya molido, demacrado entre mis dientes, sin sabor, sin textura. Dejó de ser chicle. Y sigue pegado ahí. En mi cerebro. Adentro de la cabeza, se entiende.