11.8.09

Quiero

Que nos vayamos a París
Que nos vayamos a París ahora
Que asaltemos un banco para irnos a París
En París nadie nos conoce
Quiero irme a París
Quiero irme a París ahora
Quiero asaltar un banco para irme a París
En París nadie me conoce
Que te vayas a París
Que te vayas a París ahora
Que asaltes un banco para irte a París
En París nadie te conoce
Pégate un tiro
Malherido a veces sería más fácil llegar a París
En un sueño de morfina
En un sueño de bencina
En ciertos rincones quemados
En ciertas necesidades no resueltaS

Mmmmmm

Me ví reflejada en un espejo, pero estaba detrás de él, comiéndome las uñas y el pelo largo otra vez. Yo no estaba fuera del espejo, estaba dentro de él y veía como alguien más se miraba, se reflejaba en mí, o sea el yo que él o ella supuestamente veían como suyo, se asustaban, se enternecían, gritaban, lloraban, se asustaban, me llenaban de saliva, de lágrimas, de sangre los menos y luego se iban. Frenaban y se volvían, porque pensaban que se iban a encontrar consigo mismos, cuando lo único que van a ver es a mí, detrás de él, digo del espejo, comiéndome las uñas, rompiéndome los dedos con la boca y el pelo corto, casi al rape, con los ojos delineados con kohl y la pintura de labios corrida y encima, para variar, las piernas mojadas de pipí, de tanto tiempo que he estado parada y no me dan permiso para ir al baño. Nada que hacer, por eso es que me pagan, aunque después me griten cochina, inmunda, asquerosa...yo me río, agarro un pequeño espejo de mano y soy el gato de Chesire que está en Alicia en el País de las Maravillas.

4.8.09

nadamasynadamenos

Estoydentrodeunfrascodecristalquesemueveyremecemicabeza.
Estoydentrodeunfrascodecristalquemehaceinvisible.
Estoydentrodeunfrascodecristalquesoloexisteenmimente.
Asíytodoelfrascodecristalsigueahi.Imperturbablementetransparentedentrodemimente.

Congelador

Mientras caminaba por la ciudad en la mañana de hoy, me inundé de hielo de la cabeza a los pies. El frío me entró por la cabeza, haciéndome pensar en tonterias.
Luego salió por mis orejas y me rompió un instante en mil escalofríos.
Bajó por mi cuello y recordé mi soledad.
Causó cosquillas en mis senos y me acordé de un laberinto de metal.
Frío por afuera y por dentro.
Recordé mi cama, que espera a alguien que pronto llega.
Recordé mis clarividencias, un plato de lentejas, la virgen mirando hacia la pared.
Recordé instantes y memorias.
Traté de evocar el sinsentido de las cosas sin resultados evidentes.
No sucedió nada, simplemente mis pies avanzaron sin problemas.
A pesar del frío.
A pesar de que tú evitas todo y me evades con cierta parsimonia.
Te cuesta enfrentar las cosas, no como el frío, que se adueña de todo y reconoce su posesión.
Y luego, calor en todo el cuerpo por la caminata rápida...
Y la nariz congelada.
Los pies helados.
Nada más.
Sólo yo, dentro de mi yo, en un congelador imaginario.
Mis manos dolientes y mi alma tratando de escapar de mí.
Tengo una mascota.
Se llama Doris.
Es una polilla que no se quiere ir de mi departamento.
Hoy estaba en el azulejo del baño, detrás del basurero.
La miré y parece que había muerto. Congelada. Por el frío.
El congelador nada contiene.