18.12.08

La copa rota

Con mil pedazos
Con mil estallidos
Con mil vidrios enterrados
Enterrados en mil puntos
En mil puntos de la piel
Ella
Ella dio rienda suelta al impulso
Y clavó
Ella clavó
Clavó mil puñaladas
Puñaladas inventadas
Pero mil puñaladas
En el pecho de un hombre desconocido
Por la pura rabia de haberse
Por la pura
Por la pura rabia de haberse
De haberse bebido
Bebido lo que quedaba

16.12.08

Cerveza

Marco había dejado la colila en el suelo. La había botado sin apagarla porque se le escapó de la mano y ahora la estaba mirando de lejos, observando cómo se consumía la ceniza. Su zapato estaba al lado y no podía mover el pie para volver a colocárselo. Siempre que tomaba cerveza se sacaba el zapato izquierdo por mala costumbre, nada más. Pero más que no querer colocárselo, su conciencia le avisaba que no podía, de ninguna manera. Comenzó a sentirse mal y la primera cerveza ya estaba en su estómago. Quiso pararse al baño y no pudo. Quizo alzar el brazo y tampoco fue posible. Se levantó y caminó como un zombie hacia la barra. Con una seña le pidió otro schop al barman. Alcanzó a recibirlo y luego se desplomó en el suelo y se dio cuenta que estaba paralítico del cuello para abajo. Le corría la baba por la boca y la cerveza por el cuerpo. Sus amigos se rieron y le dijeron que se dejara de hacer show. Cuando vieron que pasaban más de cinco minutos y él sólo miraba las baldosas rotas del bar, lo tocaron, lo remecieron, llamaron una ambulancia y salieron corriendo.

15.12.08

La somnolencia de los sordos

Orejas llenas de cerumen se apostaban en la almohada de ellos cuando pasaban más de dos noches sin dormir. Las orejas se despegaban de su cuerpo y en fila, se arrancaban a una pequeña velocidad, para hacer un espacio en las mullidas almohadas y sumergirse en ellas, específicamente en el espacio que queda entre la funda y la almohada misma hacia abajo, para obviar el peso de las cabezas de sus dueños. Y lo hacían con tal delicadeza, que el insomnio de los sordos no se difuminaba, sino que se volvía somnolencia, acompañada por dos hilos rojos que caían de los huecos de donde se habían fugado las orejas, de donde se habían transformado en sordos de verdad. Las orejas no los querían y se fugaban de su cuerpo cuando ellos no podían o no querían dormir. Cuando el primero de ellos se suicidó, las orejas de él escaparon con el disparo con el que reventó su cabeza, corrieron hacia el baño y se tiraron por la taza del w.c. Estuvieron flotando dos días antes que alguien tirara la cadena. Agradecieron no tener olor a mierda. Ahora eran orejas frescas que vagaban por los mares del mundo.
Y en todas las camas, que eran todas iguales, dos hilos de sangre seca que recordaban las noches de insomnio y la somnolencia del abandono.

11.12.08

No despertarse (mutis) MORBO
No levantarse (rictus mortis) NO MORBO
No tomar desayuno (atragantamiento múltiple) DERRETIMIENTO
No lavarse los dientes (suciedad mohosa) NO DERRETIMIENTO
No ducharse (levantamiento de los poros sutiles) LIMPIEZA
No vestirse (desnudez incompleta) KARMA DEL MORBO
No salir a trabajar (profundo desistir) SUEÑO
No volver de trabajar (no) RESISTENCIA
No tomar once (no comer) MAS RESISTENCIA
No comer (no cenar) DELIRIUM TREMENS
No dormir (no cerrar) SOL NACIENTE
No soñar (no dormir) DELIRIUM TREMENS