Pimentones pelados y sin semilla.
Pimentones rojos, amarillos y verdes.
Rojos como el corazón.
Amarillos como el pensamiento.
Verdes como la esperanza.
Cortados en pedacitos diminutos con la paciencia que te da la mano.
La mano sobre el cuchillo.
Con la paciencia del masaje sobre la piel.
Así, siguiendo el ritmo de la muñeca con pequeños semigiros.
Suavizando todo, dejando que su jugo fluya.
Y una vez que está todo cortado,
tomar suavemente el sartén por el mango,
colocar aceite de oliva y observar como poquito a poco hierve.
Todo se vuelve líquidamente espeso.
Como el deseo.
Poner una pizca de comino, sal, pimienta y ají a gusto.
Cuando todo está transformado en borbotones, se echan los pimentones
y hay que dejar que ellos se estrujen por el calor,
para transformarse en una pasta de tres colores.
Como el cuerpo, cuando se funde con el calor de otro cuerpo.
Exquisito.
Lo mejor es comer esto con pan baguette
cortado transversalmente y previamente calentado
en el horno tras haberlo untado con un ajo por ambos lados.
Cocinar es como el placer de amar.
Como la locura de escribir.
O la demencia de poner los pies en un lugar sagrado como el escenario.
O desear a alguien en secreto y con furia.
Y quedarse callada frente a sus palabras.
La mudez se apodera de mí cada vez que te tengo enfrente.
Y se nota. Y no me importa.
Sólo quiero saber cómo ser especial.
Aunque no entiendas mi forma de actuar.
Yo tampoco entiendo la tuya, pero tu mano es tan firme, que no me da miedo afirmarme en tí.
26.6.07
22.6.07
Trance
Pensando. Craneando. Tengo un colchón, un concepto, movimientos y cierto sonido ambiente grabado (música). Ya sé cómo comenzar. No es obvio. Hay que hacer algo que no se haya visto antes. Y que al profesor le impacte. Impactar. Es difícil eso. Sobre todo a una persona como él que puede ser muy serio en algún momento. O que siempre se toma el tema de la actuación con seriedad (como corresponde). Y bueno, la emoción, el fluir de la emoción que muchas veces tiene trancas que no dependen de uno sino de la situación y del momento en que se vive. El personaje, claro. Y la historia del personaje y contar al resto algo que valga la pena. Sin decir todo y con mensajes en clave. Me gustan esos desafíos.
Es importante entrar en trance. Esa sensación es indescriptible. Otro momento, otro lugar, otra desviación. Y sin música techno trance, simplemente con el poder de la mente. Me gusta ser otras personas, vivir otras situaciones. A veces, en ellos se encuentra el lado oscuro de mí. Y luces apagadas, silencio. Pasos de personas desconocidas y golpe de fierros con una mano.
Lo simple dice mucho más que una parefernálica idea que está más llena de objetos que de contenido.
Es importante entrar en trance. Esa sensación es indescriptible. Otro momento, otro lugar, otra desviación. Y sin música techno trance, simplemente con el poder de la mente. Me gusta ser otras personas, vivir otras situaciones. A veces, en ellos se encuentra el lado oscuro de mí. Y luces apagadas, silencio. Pasos de personas desconocidas y golpe de fierros con una mano.
Lo simple dice mucho más que una parefernálica idea que está más llena de objetos que de contenido.
19.6.07
Mis ojos cosidos
Nariz congestionada.
Pulgas en la garganta.
Sueño.
Amoxicilina, Nastizol y vitamina C.
Me voy a dormir temprano.
No cigars.
No smoke.
No drink.
No eat.
No more.
Pulgas en la garganta.
Sueño.
Amoxicilina, Nastizol y vitamina C.
Me voy a dormir temprano.
No cigars.
No smoke.
No drink.
No eat.
No more.
18.6.07
Ravotril y un corazón de nieve

Antes fue el Prozac, el Valium, el Valpax, el Lithium de Cobain y tantos otros medicamentos usados para enderezar los laberintos de la mente y del alma. Ahora es el Ravotril, que lo he visto en los veladores de al menos 6 personas diferentes . Es raro, porque hasta su nombre suena como a resbalín, carrusel, columpio. Me da esa sensación. Es la idea de tener un medicamento que provoca una sensación infantil al tenerlo entre las manos. Nada que ver con Prozac que me huele a angustia, o Valium que podría estar asociado a un sueño largo, denso y provocado o el Valpax para los que les ha dado crisis de pánico o Lithium que ya es un medicamento para enfermedades siquiátricas duras.
Me considero débil ante la vida y, sin embargo, nunca he tenido la necesidad de tomar antidepresivos o medicamentos para mejorar mi percepción mental. Y eso que me considero débil de verdad, porque soy llorona, de repente me dan ataques de angustia que parecen incontrolables y hay días que no me quiero levantar. Pero igual me levanto, igual dejo de llorar, igual se me olvida la angustia y salgo adelante.
Diría que tengo cierto dejo de demencia que está relacionado con la actitud ante la vida y ante los demás. Y en mi cabeza, que siempre está funcionando y a veces elabora imágenes más que terribles. Casi como las de un asesino en serie, pero de ahí a serlo hay un trecho enorme. Creo que más que ideas, son sueños despiertos, alucinaciones silenciosas, gritos sin ruidos. Es una forma de desahogarme. Y aunque varios lo saben creo que cuando hablo dormida hasta el punto de sentir lo que sueño y moverme en la cama como lo hago cuando estoy en una situación real es lo que me permite salir a flote.
O mantenerme a flote, a la deriva de vez en cuando, pero siempre a flote.
Incluso hay situaciones en las que perfectamente podría haber desertado
y mandado todo a la punta
del cerro por unas cuantas frases, pero nada, sigo en pie perfectamente.
Incluso, hay días en que me
siento fuerte, que podría ser la heroína de la teleserie más terrible. Bueno, me dijeron que era aprendiz de princesa. Y no es chiste. Todavía estoy fregando los pisos de la cocina.
Cenicienta sin cloro. Y claro, el príncipe azul no existe (nunca existió).
Aún así, en estos días quiero que alguien tome mi mano y me lleve más allá. Pero no quiero que sea cualquiera sino él. Claro, no puede ser otro. Llámelo inconsistencia o preexistencia del destino, pero lo siento así. Al menos por la necesidad de probar. Diría que mi corazón está semicongelado. Afuera de la caja torácica, a medio latir y todavía rojo y palpitante, pero en cámara lenta. Me gustaría sentir la superficie de una lengua caliente que lo despertara. La superficie de su lengua. Es cosa de tacto y gusto. Y de enseñanza. Y de calor en días de fríos.
El otro día este tipo desapareció un par de minutos y me morí por dentro. Pensé que se había ido sin despedirse. Cuando volvió el alivio fue impresionante. Y eso que tiene su guata y sus patas de gallo, pero eso poco y nada me importa. Son otras cosas las que me llaman la atención. Pero no voy a hacer nada.
Definición de Ravotril: ansiolítico de nivel medio que se utiliza a fin de controlar la ansiedad típica de una depresión... y que para algunos se convirtieron en "pastillas para no tener miedo de vivir".
¿Miedo de vivir?...nadie dijo que vivir era fácil...es una tarea complicada, pero se puede. Claro que hay algunos que no se la pueden, pero hay que pararse y continuar. Inhala y respira. Párate, muévete. El ritmo del mundo es el ritmo de cada uno.
Me considero débil ante la vida y, sin embargo, nunca he tenido la necesidad de tomar antidepresivos o medicamentos para mejorar mi percepción mental. Y eso que me considero débil de verdad, porque soy llorona, de repente me dan ataques de angustia que parecen incontrolables y hay días que no me quiero levantar. Pero igual me levanto, igual dejo de llorar, igual se me olvida la angustia y salgo adelante.
Diría que tengo cierto dejo de demencia que está relacionado con la actitud ante la vida y ante los demás. Y en mi cabeza, que siempre está funcionando y a veces elabora imágenes más que terribles. Casi como las de un asesino en serie, pero de ahí a serlo hay un trecho enorme. Creo que más que ideas, son sueños despiertos, alucinaciones silenciosas, gritos sin ruidos. Es una forma de desahogarme. Y aunque varios lo saben creo que cuando hablo dormida hasta el punto de sentir lo que sueño y moverme en la cama como lo hago cuando estoy en una situación real es lo que me permite salir a flote.
O mantenerme a flote, a la deriva de vez en cuando, pero siempre a flote.
Incluso hay situaciones en las que perfectamente podría haber desertado
y mandado todo a la punta
del cerro por unas cuantas frases, pero nada, sigo en pie perfectamente.
Incluso, hay días en que me
siento fuerte, que podría ser la heroína de la teleserie más terrible. Bueno, me dijeron que era aprendiz de princesa. Y no es chiste. Todavía estoy fregando los pisos de la cocina.
Cenicienta sin cloro. Y claro, el príncipe azul no existe (nunca existió).
Aún así, en estos días quiero que alguien tome mi mano y me lleve más allá. Pero no quiero que sea cualquiera sino él. Claro, no puede ser otro. Llámelo inconsistencia o preexistencia del destino, pero lo siento así. Al menos por la necesidad de probar. Diría que mi corazón está semicongelado. Afuera de la caja torácica, a medio latir y todavía rojo y palpitante, pero en cámara lenta. Me gustaría sentir la superficie de una lengua caliente que lo despertara. La superficie de su lengua. Es cosa de tacto y gusto. Y de enseñanza. Y de calor en días de fríos.
El otro día este tipo desapareció un par de minutos y me morí por dentro. Pensé que se había ido sin despedirse. Cuando volvió el alivio fue impresionante. Y eso que tiene su guata y sus patas de gallo, pero eso poco y nada me importa. Son otras cosas las que me llaman la atención. Pero no voy a hacer nada.
Definición de Ravotril: ansiolítico de nivel medio que se utiliza a fin de controlar la ansiedad típica de una depresión... y que para algunos se convirtieron en "pastillas para no tener miedo de vivir".
¿Miedo de vivir?...nadie dijo que vivir era fácil...es una tarea complicada, pero se puede. Claro que hay algunos que no se la pueden, pero hay que pararse y continuar. Inhala y respira. Párate, muévete. El ritmo del mundo es el ritmo de cada uno.
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