11.12.06

Wiken caleidoscópico

El sábado me hice dos tatuajes bellos un dragón rojo y una pequeña estrella. Me dolieron poco, menos de lo que pensaba. Un dragón porque es mi signo del horóscopo chino. Soy un dragón de fuego: idealista, incomprendido y leal. Y una estrella, porque todavía no consigo un sueño.
Se murió Pinochet y ahora está bailando con el diablo. Estoy feliz por eso, porque para mí ese "señor" jamás fue persona. Lo odiaba y espero que esté en el infierno quemándose en el fuego...sólo pido que don Sata lo acepte y se resigne a tenerlo ahí eternamente. Para mí no tiene perdón. Cuesta entender ese odio...pero está en mí. Es difícil para alguien como yo sentir "mal" por alguien, pero creo que si supieran mi pasado familiar lo comprenderían. Claro que ahora es una historia larga....lástima que en vida no pagó lo que debería haber pagado...cayéndose a pedazos de a poco...es alguien que desata emociones contradictorias...pero bueno, nada que hacer...aunque entiendo que lo incineren porque donde estuviere su tumba llegarían para perturbarlo.
El fin de semana carreteé con mi prima que no la veía hace mucho tiempo y comprobé que seguimos siendo tan amigas como cuando éramos chicas y leíamos cuentos o éramos fanáticas del Pablito Ruiz. Supe que otra prima del grupo está embarazada y ahora faltamos tres (siempre sacamos la cuenta). Y la esposa de mi primo jura que puede atraparlo aún más con otro hijo. Tonteras que piensan algunas mujeres...creo que es importante saber que la vida evoluciona de una forma para unas y de otra muy distinta para otras...yo todavía soy una aprendiz de princesa y eso significa que la sorpresa puede aparecer en cualquier momento.
Comprobé que un perro te puede acompañar de tal forma que te olvidas de los hombres, aunque sea por un tiempo. (No tengo perro, pero hombres no me faltan)
Fui a Calera de Tango y me dí cuenta que me gusta el campo, aunque sea por unas horas. Muchas moscas y un pitbull que no se iba nunca. Maldito Aquiles. Odio los perros bravos.
Madrugada del día domingo. Casi la una de la mañana. Pero no se pudo. ¿Será para otra vez? Esperemos que sí. Sólo eso.
¿Quieren ver un fotolog semicómico? Es de alguien que no tiene amigos.

7.12.06

Así

Estoy encerrada
Metida dentro de una bola transparente
Ahogada
Y tratando de huir de un mundo que no existe
Estoy encerrada
Con los ojos dentro de un sueño
Dormida
Y tratando de huir de una fantasía
Estoy encerrada
Y tengo miedo que esto reviente
Semiliberada de mis círculos
Y tratando de ser hada sin alas
Estoy encerrada
Para liberarme debo despertar
Toca mi burbuja
Y quédate
Despertaré para acariciarte con mis ojos

Mariposas de Coca Cola

Tengo un sudor tibio que corre por mi cuerpo como si fuera un río clandestino que me ahoga, me atosiga, me seca los labios y absorbe todo aquello que podría renacer de nuevo. Vuelvo a sentirme extraña nuevamente, rara, pero feliz. Aunque haya sido una semana de comedia de equivocaciones. Creo que el mensaje anterior no llegó a la persona que correspondía. Quizás nunca lo leyó y no tiene idea. No importa, prefiero que haya pasado así a que tenga que enterarse de cosas ciertas pero que todavía no tienen la importancia que se merecen (porque las situaciones no se han dado).
Espero que ese sudor tibio se evapore, se transforme en una simple sustancia aérea que me recuerde que todos somos ángeles. Todos somos espíritus que se elevan, que toman una cierta forma y que podemos presentarnos ante los demás mediante señales que no siempre son claras. A veces lo directo aburre...prefiero la sutileza del oxígeno en la vida verde. Prefiero ser mar y mojar sus pies a decir directamente lo que siento.
Soy una mujer demasiado misteriosa y quizás por eso mis jeróglíficos son tan complicados. No pido que me entiendan, sólo quiero que se den cuenta de lo que quiero decir. Aunque tampoco quiero perder el tiempo. Nada de eso. Y él se ha convertido en un veneno, en un dulce veneno que aparece y desaparece, en sangre fría que se entibia y vuelve a congelarse en un segundo.
Me encantaría reflejarme en un espejo y pasar a un mundo paralelo.
Y aparecer en otra dimensión, donde todo sucede de verdad.

3.12.06

Tan lejos de tí, tan cerca mío

El aburrimiento de los domingos me abruma de tal forma que me niego a despertar antes de las 12 del día. Aunque hoy desperté a las 7:58 de la mañana. Como si alguien me hubiera remecido, porque nunca abro los ojos a no ser que me despierten. Dormir así hace que el día sea más corto. Y aunque haga calor, el aburrimiento abruma de todas formas. Y se hace más intenso los domingos.
No sé si serán las hormonas, pero me siento rara. Ida y rara a la vez. Algo pasa en mí. Algo pasa en mí provocado por una persona. Necesito sus señales, que me dé una pista. Necesito sus ojos. Necesito sus labios. Y es una cosa que me perturba, que me da cierto resquemor. No le tengo miedo, una vez que digo las cosas soy una mujer decidida, pero el hecho de pensar en decirlo y en cómo decirlo, me complica de sobremanera. Si pudiera mandarle una carta se la mandaría. Si pudiera decirle que nos juntáramos a hablar se lo diría. Y el hecho de saber que es alguien que no le vienen con tonteras, más aún me asusta.
Lo siento cerca y lejos también. Lo peor es que si tiene una estrategia, esa consiste en pasar de ser la persona más amorosa del mundo a golpearme con el látigo de la indiferencia en cuestión de segundos. Abrumador. Y siento que cuando estamos cerca nos ponemos nerviosos. Y a la distancia me sofoca con una mirada penetrante, de esas que hay como pocas.
Hace poco lo extrañé. Sentí su ausencia mientras caminaba por la calle. Como que me faltó su seguridad. A veces pienso que ni siquiera se acuerda de mí cuando no nos vemos. Y él tiene una personalidad de esas que desconciertan, que puede ser una caja de sorpresas en cualquier momento. Y eso, a una mujer como yo, simplemente la vuelve loca.
Por eso digo, necesito una señal. Una pequeña palabra, un pequeño gesto. Una actitud. Creo que él sabe que la acción necesita de una intención para que tenga sentido. Si me rechazan sabré asumirlo, pero necesito saber qué pasa por su mente cuando me ve, cuando hablamos, cuando nos reímos o cuando pasan tonteras en una calle X de Santiago. Porque nunca dejaré de ser una señorita.
P.D: Si llegas a leer esto ya sabes que hacer.
P.D 2: Aún así echo de menos a Mr. Big. Aunque de la boca para afuera diga que no. También lo extraño, aunque aún me siga provocando cosas, aunque no me pudo quitar el aburrimiento de un día domingo de encima.