13.9.06

Flores

Simplemente hablo de pétalos encarnados en tallos verdes. De distintas formas y colores. Todas las flores del mundo podrían cubrirme de pies a cabeza. Las margaritas llenarían mi pelo en forma de corona. Serían varias vueltas y llegarían hasta el borde de mis cejas, como las condesas de los sueños de hadas. Por mi cuello pequeñas rosas rojas se harían cada vez más grandes. Me cubrirían los senos, bajarían por mi cintura y un enorme ramo de lirios me cubriría las piernas, casi confundiendo mi piel con la suavidad de los tallos. La tersura del verde que envuelve y que de sólo sentir su olor, como a pasto recién cortado en la mañana, hace soñar. Respirar hondo y botar. Sentir que el aire te envuelve.
Quisiera llenarme de flores. Son tan pequeñas y pueden decir tantas cosas. Me gustan las margaritas. Podría hacerme una casa de ellas y sentir su olor cada vez que entrara. Flores es sinónimo de felicidad. De paz. De gusto por las pequeñas cosas que llenan el alma.

8.9.06

Veleidosa mujer


Ya faltan 13 días para la primavera y estoy como los presos tarjando los días. Quiero despedirme del invierno ahora ya. Aunque lo que me carga son las alergias, pero está bien la tibieza del sol. Están bien las flores, la brisa fresca, el calorcito del mediodía. Un café en la plaza, hacer puzzles y descansar pensando en el fin de semana. Está bien extrañar el verano, la calidez de las noches, las fiestas de fin de año. Está bien extrañar a los muertos, recordar el pasado, vivir el presente con todo. Está bien que te desaparezcas, que asomes tu nariz y te vuelvas a esconder. Está bien que hagas tu vida, yo también hago la mía. Está bien que no me hables, yo tampoco quiero hacerlo en este momento. Está bien que tengas tus misterios. Yo también hago cosas de las que no tienes idea.
Y así, pasando entre cada recodo de mis laberintos diarios estás tú. Y nadie más. O sea, podría haber alguien más pero aún no ha asomado su nariz oficialmente. Y no has dicho nada. Te quedas en silencio, como si las palabras te hicieran esforzarte demasiado. Y me quedo acá como una estatua recibiendo la sal del mar en medio de un día ventoso. Y con tanta sal procuro quedarme quieta, dejando mi alma entumecida, con cierto olor a silencio, a mudez, a necesidad de soledad. Si fuera santa me adorarían, si fuera demonio se alejarían de mí. Por suerte en el cielo están de mi parte. Los santos y las almas que no lo fueron tanto.
Aún así me desespera el querer llamarte, marcar tu número y decirte unas cuantas cosas. Decirte, por ejemplo, lo dulce que puedes ser sin necesidad que lo demuestres. Lo salvaje que eres cuando estás mareando mis piernas, y quien sabe que otras cosas (boludeces) más.
Dejaré que el tiempo pase. Sé que estaremos antes que llegue la primavera. Lo único que sé es que no te derretirás como la nieve. Nunca. Al menos no en mí.

6.9.06

Pre-sentimientos

Todo pre. Todo antes de. Todo se siente de pies a cabeza. Al menos desde mis pies a mi cabeza. Y no creo que cierto cosquilleo a la altura del estómago se equivoque. Cabeza de bruja nunca erra. Y los sueños, que de tanto mar, mareos y olas de distintos colores me muestran algo que nadie ve. Como si mi inconsciente fuera una bola de cristal. Ojalá me equivoque. Espero que de verdad lo que presienta no se cumpla. Sería dar un paso atrás. Un enorme paso atrás para mi corazón.

4.9.06

Detalles de pre-primavera


Tengo una polera que dice "Single & Fabulous". Me la compré en la maravillosa sección de vestuario del Líder, que es como Patronato, pero dentro de un supermercado. Maldita tentación consumista de mujer soltera, claro que ahora deberíamos agregar "and with flu" porque tengo un resfriado de los mil demonios que me tiene hasta sin fumar. Lo único que necesito ahora es una taza caliente de té con jugo de limón. Creo que es de las consecuencias del carrete, de todas maneras.
Y estoy media choreada porque nada me ha resultado. Ninguno de los malditos planes para esta semana. Creo que tendré que esperar por otros días con más suerte para las horas de ocio y de placer con el personaje anónimo. Con el Sr. Big. O Mr. Wrong, como he solido bautizarlo (espero no se enoje, pero esa conducta de desapariciones no me agrada, y no es que sea exigente, en pedir no hay engaño).
Y estoy enojada con la Consuelo Aldunate. No más. O sea, está bien que sea soltera y ande en la búsqueda del Príncipe Azul (que todas sabemos muy bien que no existe), la cosa es que leí un libro de ella y como que de verdad quiere casarse y está urgida y angustiada por eso. Menos mal que yo no. Quizás es porque no me he enamorado desde hace mucho. A propósito de Mr. Wrong y todo lo que él conlleva. O sea, es que él es la excepción a la regla y es como si todo el mundo me dijera que qué falta para que estemos juntos. No puedo contarlo acá. Creo que son mundos privados que hay que respetar, aunque aún así sé que sigue presente de alguna forma u otra (a estas alturas disfrazado de fantasma con una sábana blanca o un mantel de la abuelita, claro está).
Así las cosas, resfriada y todo, la cercanía de la primavera me tiene un poco entusiasmada con la cercanía de los calorcitos, la ropita liviana, la llegada de los bikinis (qué voy a hacer con mi celulitis) y un montón de cosas más. Hoy no hice gimnasia y me compré un libro de yoga que puedo presagiar ocupará un buen lugar en el mueble. Nada que ver, pero creo que voy a tener que buscar la fuerza de voluntad en algún lugar del mundo. Quizás sería bueno tener un perro a quien hundirle la mano para hacerle cariño.
Y a propósito de perros, el otro día pensaba que si estuviera completamente sola me haría bien tener una mascota. La acariciaría mucho, le haría cosquillas detrás de las orejas, le hablaría despacito y me gustaría que me acompañara a mirar el atardecer. Pero hoy no. La dejaría tirada donde fuera que viviese. Estaría tendida en un sillón. Una bola roja caería entre los departamentos de la ciudad mientras el perro y yo miramos cómo el día da paso a la noche. Y la luna lo haría aullar. Y mi pequeño gran sueño me abstraería de su instinto lobezno en hocico de perro regaloneado.
Necesito una mascota. Como dijo mi padre..."algún día".
PD: Santo Demonio la lleva, mucho reggaeton pero lo pasamos muy muy bien. Claro que en Murano te regalan más copete, especialmente a los invitados.