9.8.06

Medianoche

Seré capaz de ahogarme en tu veneno. 
Seré capaz de dejarte ir
Caminar por la cuerda floja
Dejarme caer y nuevamente permitir que me recojan 
para salir volando por los aires.
Como un ángel devastado por la furia interna 
Incapaz de hacer crecer más sus alas.
Y llegará el tiempo de la medianoche, 
En que los relojes estallarán de campanadas y a su vez, 
Mis oídos destruirán sus tímpanos 
para hacer caer la sangre sobre la acera. 
Y la beberás.
La beberás con los ojos caídos y las manos arrimadas sobre tu cabeza, 
mientras la correa invisible te jala el cuello, 
te retuerce el espinazo de dolor 
y transforma tu piel en una mullida alfombra de pelos puntiagudos. 
Que se vuelven espinas. 
Que no se dejan llevar por la lluvia.
Son las doce de la noche.
Todos quieren dormir.
Yo también, 
pero el insomnio me lleva a sentir la lluvia en el techo de la casa.
Me siento cerca del cielo, interminablemente ahogada por míseras gotas.
Al menos no se ve la luna.
 

8.8.06

Qui parle de la PAIX du MONDE ? ? ?

Sangre en los ojos
Muerte a los judíos
La sangre corre por la tierra
Nadie salva a los inocentes
Y los del poder, los que mean poder,
siguen incólumes ante los olores de los huesos podridos
De los edificios derrumbados
De los sin tierra en el Medio Oriente
De los silencios árabes
De lo Moro muerto
De lo Moro enterrado
De lo Moro destruído
De las identidades fantasmales de los que no vomitan sangre
Porque no pueden
Porque están muertos
Porque su sangre está en la tierra de otros
No hay tierra prometida
No hay
No hay paz mundial
A la mierda la paz mundial
Linda palabra en Misses Universos huecas
Linda palabra fantástica
¿Se escriben cuentos sobre la paz?
Las palomas no son blancas
Los olivos no son verdes
Los caminos no son de tierra. Son de vísceras.
Los judíos se olvidaron del holocausto.
Se han vuelto zombies nazis de su pasado.
Quieren que los árabes se mueran.
Se olvidaron que son humanos,
que Superman no salva a nadie,
que Superman salva a los judíos.
Y les cobra por darles la carne en la boca.
A la mierda la Segunda Guerra Mundial.
Me corren lágrimas en la tevé
Me corre sangre por las manos
Siento el olor a muerte, el miedo, la oscuridad
A juguetes abandonados en el polvo desértico
A ancianos que sin muletas deambulan por escombros con olor a mierda.
No soy terrícola
No soy humana
Me arrepiento de vivir en esta tierra explosiva
No más guerra, no más misericordia por el poder
No más sufrir.
Où est le soin lequel élasticité la paix du monde?

LIBERTAD A PALESTINA

5.8.06

Blanc, rouge, mort, nieve, delirio blanco

Siempre he pensado que la muerte sería mejor en la montaña, durante un asesinato imprevisto, con ciertas causas y consecuencias que nunca se supieron a tiempo. La vida es roja y blanca. Pureza y muerte. Vida y melancolía. Esperanza. Cierta desesperación. El frío. El dolor. Cuando un cuchillo se clava en la piel y te hace doblegarte de dolor hay un instante preciso en que el cuerpo se dobla, se estremece y luego la piel cambia de color para dar paso a lo estático. Lo que no se mueve. Lo inerte. La no vida.

La imagen precisa que tengo en mi retina es una hilera de sangre que corre por la nieve velozmente, para dejar su huella fatal en un rincón del no paraíso. Cuando corre la sangre por la nieve, bastará que ésta se derrita para que no quede evidencia de lo que pasó. Nadie sabrá que en ese lugar alguien mató a otra persona. Un cuchillo afilado es lo que rememora la forma de la caída roja. Y ahí, en medio del cuerpo inerte, está la huella del que quiso matar, mató y huyó tan rápido como sus pies lo permitieron. Quizás tendría un abrigo blanco y así se mimetizaría más fácil en medio de los bosques y los árboles que están nevados también. Los pájaros dejarían de cantar. Los animales se esconderían. Y el olor a muerte reemplazaría la gelidez del viento que corta la piel cuando te cruzas por él. Por su ritmo, por sus ángulos tangentes carentes de humanidad. Simplementen cortan. Rasgan, rasguñan, roen, destruyen.
No habría sentido tanto morbo por ver las vísceras de alguien tiradas en la blanca nieve recién caída. Y que luego llegara una bestia salvaje y la devoraría. Se la comería con el gusto de enterrar sus colmillos en las entrañas. Y sentiría el olor de la sangre. Me carcomería a mí ahora. Y en medio del dolor esperaría los rayos del sol. Que aunque existieran no me ayudarían a recuperar la tibieza. Queda la redención interna. Queda la falta de sangre en los caninos. La boca cerrada. Los ojos abiertos y las pupilas perdidas en un universo infinito y desconocido. Todos los asesinos terminan ciegos. Basta darse cuenta de la pérdida de la memoria y el devenir de los pájaros que una y otra vez te carcomen las entrañas y no te dejan huir.

2.8.06

La sorpresa del instinto

No pude hacer otra cosa más que sorprenderme. Un viaje. No sería el primer encuentro fuera de Santiago. Me encantaría y lo aprovecharía al máximo. ¿Serán señales o simplemente un cambio de rutina? No tengo idea, pero viviría miles de momentos así, contigo, aquí y en la quebrada del ají. En la Antártica, en la China o en las playas de México como soñé hace mucho tiempo. No importa el lugar, importan las circunstancias que nos rodean a los dos. Sabes que soy capaz de seguir tus pasos, o sino habría perdido tus huellas hace mucho tiempo. No me arrepiento de nada, salvo de no haber estado cuando en algún momento me necesitaste.
Tomaría las maletas y me iría lejos. Cada instante contigo es una aventura y no lo digo por dármelas de cursi. Simplemente me la tiras y te la recojo. A veces, te las devuelvo con más fuerza. Alucinante. Que todo resulte. Nada más que eso. Que todo fluya. Ahora...esperando...pensando...