5.7.06

¿¿¿Confundida???...con mareas entre círculos

Caminar entre las olas, a pleno vaivén oceánico puede ser casi imposible. Así me siento hoy. Terriblemente confundida. No sé si seguir en el mismo camino o buscar otro rumbo. O ambas cosas. No tengo la más puta idea. No puedo estar sin él, eso es obvio aunque diga lo contrario. Sé que en esta vida se tiene que avanzar, evolucionar, mover los pies y caminar. El corazón siempre ha sido lo más jodido para mis historias, para ese cerebro compulsivo que siempre sueña, quizás demasiado, quizás hasta encerrarse en un pequeño manicomio neuronal del que es fácil entrar, pero difìcil salir. Lo que más me gustaría en este momento sería conocer su laberinto por dentro y por fuera. Saber lo que piensa, lo que desea. Lo que siente. Lo que recuerda. Algo que siempre pienso es si ellos se acuerdan de nosotras durante cuál o tal momento. Lo más probable es que sí, pero de una manera muy distinta. Tan distinta como somos los dos, con esos cuerpos sublimes que de sólo tocarse comienzan a derretirse, a estallar, a transformarse en marea de sudores líquidos y aéreos. ¿Será cuestión de tiempo?, los relojes, o en el mejor caso los gusanos, me darán la respuesta.

4.7.06

HOY

Sólo digo que sentí una explosión demasiado exquisita. Voi e me potreste essere insieme sempre… se desiderate...sin comentarios! Un buen consejo: celebren los cumples de sus parejas en un motel...se sorprendrerán! Más allá de la lujuria es algo increíble. A pesar de 7 años de encuentros y desencuentros.

30.6.06

Sólo debajo del mar

Esperas, filas, interminables horas

Se ocupa un lugar determinado en la pirámide. Algunos están más arriba y otros más abajo. La velocidad del avance depende de los otros. Todo depende de los otros. De repente la maldita lentitud agobia y otras veces la velocidad da vértigo porque los pies se te aceleran y mirar todo desde arriba te vuelve más pequeño, más inverosímil ante el peso de la realidad que se asoma ante tus ojos. Y así, cada vez más frágil sigues avanzando hasta recuperar tu tamaño, tu posición, el lugar que te corresponde en el mundo y en la vida.
Estoy ansiosa. Terriblemente ansiosa. Y es por algo bueno. Cuando celebro a los demás me fijo hasta el más mínimo detalle. Y si es una celebración para alguien, más aún. Tengo que fijarme en todo. Debo arreglar todo y estar perfecta. Que no se me corra un punto de la media. Que la ropa esté limpia. Que me haya depilado de pies a cabeza. Y el peinado impecable, las uñas a la perfección y lo más importante, un aliento agradable y estar dispuesta a todo. (Aunque en este caso la disposición es lo que menos importa). Me siento como el conejo de Alicia en el País de las Maravillas, con un reloj en la mano y saltando por todos lados a gran prisa.
Cuando llegue el momento todo será aún más desorbitante. Y todo tendrá que tener cada una de sus etapas perfectamente coordinadas. Estoy como una de las protagonistas de Desperate Housewifes. Y todo saldrá bien, si es que nada ni nadie se interpone en esto. Y si es algo secreto debe salir mejor todavía, como la más grande de las conspiraciones a nivel mundial. Algo así como El Código da Vinci en versión erótica, donde paso a paso se irán develando los misterios.
Me encanta dar sorpresas. Claro que en esta situación es fundamental marcar la diferencia. Que se note. Aunque sé que no hay pie a comparaciones. Y todo fluirá de una manera tal, que al final todo se descuadrará, la pirámide se derrumbará, el sol se absorberá en el horizonte, la casualidad se hará presente y en medio de ciertos gritos miles de palomas saldrán volando despavoridas, porque no entenderán que sucede en esa pequeña habitación donde todo hierve. Literalmente.