15.3.06

Bluf

A falta de energía y creatividad a estas horas de la noche, copié y pegué una encuesta. Claro que las respuestas son originales mías. Acá van:

El hombre que amo es: alguien que aún no ha llegado, aunque presiento que ya conozco

Ser mamá significa: no tengo idea, pero creo que es un gran power femenino

El hombre que odio es: Pinochet y Pablo Longueira

El hombre que admiro es: Ricardo Lagos, el Ché Guevara

El hombre más sexy es: según yo Benjamín Vicuña, aunque sea un puto con las minas...Sergio Lagos también tiene su encanto...pero quien me mata es GAEL GARCIA BERNAL

El hombre prohibido es: mmmm, parece que en mi vocabulario no existe la palabra prohibido...

El hombre que no olvido es: ¡uf…! (eso mismo!)

No me metería jamás con: un Opus Dei de La Dehesa

Mi peor defecto es: ser muy ingenua.

Lo que me da placer es: un beso apasionado, de esos de películas

Pelo el cable con: Luis Miguel y sus canciones onda "Uno+Uno igual 2 enamorados" ...atroooz!

Me siento sola cuando: necesito hablar con alguien y no hay nadie

El olor que no soporto es: el olor a bencina, parafina, cochayuyo y perfumes de nana

Cuando chica era muy: llorona, caprichosa, mimada

Como mamá soy: Menos mal que no soy madre aún...me imagino que serìa la mujer más obsesiva del mundo con mi hijo.

Mi grupo musical preferido es: Miranda! (por ahora)...de siempre Los Fabulosos Cadillacs y Los Prisioneros (o no Mao?)

Mi mayor locura ha sido: algo adictivo, que es censurado y hago para alguien prohibido

Las tres cosas que me gustan que me regalen son: ropa, libros y carteras o velas o inciensos o mòviles

En la primera salida nunca: me acuesto con alguien

Lloro como Magdalena cuando: uufff, lloro por hartas cosas

De un hombre no soporto: la mentira y la infidelidad conmigo

No sé por qué los hombres siempre me miran (el, la, los, las): el poto, absolutamente!

Sueño con vivir en: el norte, ojalá playa

Mi pecado capital es: la lujuria desenfrenada.

No transo con: la gente perna y cerrada.

Lo que nunca perdono es: la chuecura

Siempre me escondo de: el frío y la falta de honestidad

Lo que me mata de un hombre es: la locura y que su forma de ser sea original, desgarbada, lunática

Siempre he tratado pero no puedo: cantar afinado

El escritor que más leo es: Ray Loriga

La película que me trastornó fue: Mar adentro

Que pobre es la vida de: los Opus Dei y la gente de doble estándar

El programa televisivo que no me pierdo es: Cómplices...hay millones de razones para verla...jajaja

Hago zapping de inmediato si en la pantalla aparece: el cura Hasbún (guácala)

Encuentro irresistible la ropa de: Sarah Jessica Parker (Sex & The City) y de Dolce y Gabanna...ah y de Victoria's Secret too.

Nunca como: cochayuyo

Si me viera obligada a cobrar por sexo mi precio sería: inalcanzable para cualquiera

Los políticos son: un mal necesario

Mi primer beso se lo di a: un amigo que me presentó una amiga de colegio

En mi ropero sobran: uuufff poleras! me encantan! y colaless

Tengo fama de: ser una loca sin remedio...dicen que la locura va de la mano con la inteligencia así que ...NO ES MALO

Llegar virgen al matrimonio es: ??????

Entre los boxer y los slip me quedo con: los boxer, absolutamente, pero de un sólo color y ojalá negros o plomos...me cargan los slip los hombres se ven chulos.

10.3.06

Sin riesgo no hay desafío


Mañana antes de mediodía debo estar en los faldeos de la cordillera, en la comuna de Peñalolén, para dar mi examen de admisión pa la Escuela de Teatro de Héctor Noguera. ¡Fascinante y a la vez adrenalínico! Es obvio que hay una cuota de temor, pero quien no se arriesga no puede lograr objetivos. Siempre me he arriesgado para lograr lo que quiero y esta no es la excepción. La semana pasada estuve a punto de achaplinarme, pero como le he dado tanta vuelta a la evolución de mi vida, creo que es necesario pasar esta prueba para comenzar una nueva etapa.
Necesito hacer teatro, el alma me lo pide. Necesito estar arriba de un escenario. Necesito entregarlo todo. Creo que siempre he sido apasionada para mis cosas y las personas que me conocen saben que es así. Las personas que saben como soy saben que lo entrego todo y muchas veces sin pedir nada a cambio. Saben que soy incondicional y leal con la gente que realmente se lo merece.
Mañana un buen amigo mío, el Mao, va a estar en Pichilemu para subir la ola de su vida en su pasión acuática: el surf. Sé que le va a ir bien, pero igual me preocupa el hecho si va a quedar bien parado, o al menos sin accidentarse gravemente. En todo caso, creo que hay que tomar las precauciones para todo: si va a salir bien o mal, pero siempre con una cuota de optimismo.
Por mi parte, soy optimista, porque ya he estado parada arriba de un escenario, con público, dominio escénico, movimiento y sobre todo actuación, que no es nada de fácil. Menos imaginarse una cuarta pared, con un personaje en el alma y en el cuerpo, una intención y un objetivo en la historia.
Todavía tengo en la mente el personaje de Clara, en Las Sirvientas de Jean Genet. Mucho tiempo me sentí identificada con ella. De hecho, había días en que me despertaba pensando como ella, viviendo como ella, inmersa en su propia historia de tragedia humana, esa perversión que genera la locura ante la desesperación de no poder evolucionar más allá de ser una simple empleada. Como recuerdo esos ensayos, con mucho sacrificio y amor por la escena, con mucho miedo de no hacer todo perfecto, hasta que el día de la función todo salió bien, con lágrimas naturales incluídas. O la Yola de La Remolienda, con esa enorme chasquilla que hacía reír a todo el mundo cuando coqueteaba con el Nicolasito.
Nadie conoce el teatro hasta que lo vive, y vivirlo ha sido una de las experiencias más orgásmicas que he conocido. Una mezcla de euforia que sólo entienden los adictos al escenario. Los adictos al teatro y las emociones. ¡Mierda, mierda, mierda!

9.3.06

Caro Luna

Diste la vuelta sin mirarme. Yo, en el auto, viendo como te alejabas para entrar a la iglesia vestido con tu terno negro, mientras las canciones de Arjona resonaban en el cd. Y te alejabas con pasos distantes, dispuesto a ocupar tu lugar frente al altar para dar el sí. Una sílaba negativamente mágica. Una sílaba que decía mucho con muy poco.
La gente avisaba la llegada de la novia y todos rápidamente entraron a ocupar sus puestos. Los ramos blancos de lirios frescos adornaban los bancos de madera antiquísima, mientras un sol que no era de verano ni de otoño, me quemaba el brazo que quedaba al aire libre al estar yo con la ventana abierta de mi auto.
Dudaba si bajarme o no. Dudaba si seguir escuchando las canciones mientras las lágrimas se derramaban por mi mejilla. Algo me decía que entrara, que tenía que echar a perder esa tarde mágica. Un esperpento mental me decía que tenía que impedir que dijeras sí. Estaba en la duda y un eterno mareo me rondaba la cabeza.
Tenía calor, pero todo se pasó cuando llegó ella. No importa cómo era. No quería verle la cara. Debe haber estado radiante hasta que se enteró de mi presencia. La sentía, la veía de lejos. Y me causaba una rabia enorme. Si hubiera tenido un revólver la habría matado. Pero no estaba tan loca como para pasar mis próximos días en la cárcel.
De repente decidí bajarme. Ya ni me acuerdo como fue. Tampoco quise pensar mucho, ya que al meditar las cosas te puedes dar cuenta fácilmente cuando algo no es políticamente correcto. Los impulsos son más difíciles de evadir. Y así, con la ropa que me conociste; esos pantalones lila claro, una polera blanca sin mangas y una blusa de encaje color mantequilla subí los escalones de la iglesia. La gente me miraba, pero me importó un rábano. La gente me observaba pero decidí quedarme sentada hasta al final. Pero no, me levanté y fui al primer banco. Más personas me tasaban de principio a fin y me sentí como si me hubieran congelado en miles de fotografías de paparazzis de estrellas de la televisión. Menos mal que no había nadie conocido, excepto el protagonista.
Susaba entera. Mis piernas temblaban. Mi estómago estaba hecho pedazos. Y tú, esperando a la mujer vestida de blanco que iba radiante como todas las novias de catálogos. Reías. Estabas feliz. No me imaginé que otra mujer pudiera provocar una sonrisa de ese tipo en tu cara. Aunque tus ojos no brillaban. Tus ojos brillan sólo cuando estás conmigo.
La ceremonia comenzó. Y yo ahí, sigilante cual gata clandestina, observaba todo lo que sucedía. Las palabras de rigor me parecieron eternas. La ceremonia en sí, un desastre y el cura tenía cara de Opus Dei más que nadie. Las lecturas de la biblia se sucedieron unas tras otras, el sermón del sacerdote me pareció que duró toda la tarde y, en el preciso instante en que el cura se da vuelta para bendecir la hostia de él y ella me paro y ante la vista y paciencia de todo el mundo le digo:
- Hola
-...
- No quiero que te cases
-...
- Dí que no. Es tan simple.
-...Pero,
- Es que tienes que decirlo, ¿cómo no vas a ser capaz de decir que no si es una palabra que me dijiste miles de veces?
- ...
- ¿Me amas? Anoche me dijiste que me amabas. No lo dijiste, pero no creo que quieras casarte.
-... (El novio no era mudo, por si acaso)
- Ya, dime
-...¿qué cosa?
- Escápate conmigo
Y salimos corriendo como dos prófugos de la ciudad, en mi pequeño auto rojo que hecho un bólido se fue de Santiago. El protagonista sólo habló cuando llegamos a la playa.
PD: Esto fue un sueño. Lo más raro de todo es que nunca le ví la cara al novio.

8.3.06

Vueltas en derredor

Ya se va el verano. No he escrito una mísera línea decente. Nada. Sólo estar en el mundo cruel y buscar mi destino una y otra vez. Con linterna. Y con un mapa que además de invisible tiene una luz inestable que indica el recorrido. Una flecha que se mueve sin sentido. Una flecha que divaga. Insisto. Mi destino está muy escondido. Demasiado escondido.
Estoy trabajando en Los Andes y es algo que no me gusta. O sea, trabajar con la gente sí, pero hay días en que no hay nada que hacer. Las siestas después de almuerzo han durado más de lo necesario. Y eso que en un trabajo común y corriente no hay siestas. Me gustaría trabajar en algo para lo que estudié, relacionado con el mundo cultural. A veces pienso que debería dedicarme lisa y llanamente al teatro. Otras, que debería ganarme la lotería e irme a viajar por el mundo, hasta que en algún maldito momento se me ocurra parar y quedarme de manera indefinida en un lugar equis. La vida te da sorpresas pero también se devuelve con ciertas torcidas de mano que no son agradables.
Y así he estado. No he podido escribir una mísera línea. No tengo inspiración. Parece que hay ciertos períodos en que la tranquilidad cerebral que se necesita para parir ideas no se encuentra. Tendré que llamar a las musas inspiradoras. Por hoy, feliz día a todas las mujeres. Alguna vez me dijeron que las mujeres tenían la virtud de dar vida...yo pienso que es un poder (que se jodan los machistas!), el poder de dar vida, de tenerla en el interior y luego expulsarla es una magia que los hombres NO tienen. Una magia que implica que nuestro cuerpo tiene esos canales especiales para poder lograrla.
Por eso además somos brujas (en el buen sentido de la palabra), magas (porque logramos lo que realmente queremos) y pitonisas, porque al dar vida, en nuestra mente se forma la imagen de quien engendramos y sentimos lo que él o ella sienten.
Larga vida a las mujeres.